Llaves. Parte 4. Pidiendo perdon por ser y existir.

– Creo que no me entiende doctor. Esa zorra se lo merece. Oh si, ella cree que no. Los jueces, tan absolutistas en su verdad, creen que no. La estúpida policía cree que no. Joder, tito Carl , estoy seguro que hasta un hombre de verdad como tu, cree que ella no se lo merece….

Llaves. Parte 3. Ardientes en el aliento de Cristo.

Todo el texto se iluminó en un segundo. Un tono azul inundó  cada una de las palabras. Adán pulsó la tecla de borrar y todo desapareció. Llevaba más de una hora escribiendo, aunque a la vista de la perspectiva habría jurado que esa mañana era eterna y que casi había llegado al final. Mientras escribía,…

Dragones de sabor azul

El humo alcanzó el techo de la pequeña habitación creando bestias terribles de breve existencia. Las suaves curvas grises se acariciaron entre si en un acto más carnal que la pasión que transcurría metro y medio en diagonal, formando dragones en forma de serpiente. Tentándose entre si, besando sus tenues bocas en un beso eterno…

Llaves. Parte 2. Cuervos dorados avanzando, a través del cielo raso.

Una gota de sudor resbaló lujuriosa por el pecho de Carl, acariciando con un espeso frescor la zona abdominal, en dirección a su entrepierna. Su respiración, acortada y rápida, acabó por transformarse en una profunda tos que no se calmo hasta que bebió un sorbo del vaso que descansaba en su mesilla de noche. La…

Mi pecho está abierto.

Y entran moscas. El dolor lo llena todo y salpica la habitación. El color es apagado y el aire tóxico. El veneno queda lejos pero no sus consecuencias. He perdido la fe, y sólo quedas tu. He perdido a Dios, y el ha perdido su respeto. Adrián Sacristán Muñoz. 

Llaves. Parte 1. El castigo de Dios.

Carl caminaba por la calle con la mirada baja. Los pies, pesados tras pasar la mayor parte del día sentado en la butaca de su oficina, se desparramaban torpemente en cada paso. Había días que, entre paciente y paciente, se erguía sobre si mismo y caminaba por la pequeña sala de color beige rodeada de…

Día 1.

La voz suena agria y áspera. Sabe a recuerdos amargos y vidas destrozadas. Tiene matiz de locura que ha perdido su rumbo y ha encontrado en mis pasos su camino. Y el rencor es tan absoluto que parece no tener fin. La oscuridad es creciente y lo devora todo. El veneno ayuda, pero cuando su…

Pianos become the teeth. Tormentas de verano.

Si existe algún día que recuerdas con una ferocidad palpable, es aquel en el que descubres la verdadera pasión por la música. Como todo amor, llega tímido y calmado, y va calando hondo en ti sin que te des cuenta, hasta que un día adviertes que no recuerdas tu vida anterior al grito desgañitado de…

Adiós.

El cambio. El adiós. El miedo. La ansiedad seduce al pecho desnudo que lucha por respirar. Caer en la cuenta de la posición de testigo. Que las nubes tapan todo el cielo, y el sol parece soñar despierto. La tierra tiembla y los pies tropiezan torpes en los errores del pasado. Los recuerdos golpean sordos…

La casa.

– Estoy cansado de vivir. – Las palabras salieron despedidas de sus pulmones como un suspiro. – Uno no se cansa de vivir Sam. Solo se rinde ante la vida y abraza la muerte. – No es tan sencillo padre, yo no me he rendido. – Ese suspiro de nuevo. – Solo he dejado de…

Antes de las cenizas.

El humo es espeso, se cuela entre las rendijas de la pared y acaba con el brillo y la vida. El color se vuelve arenoso y respirar puede resultar insultantemente difícil. A veces el corazón arde y nos lloran los ojos. Tranquilo, solo es el humo que se ha colado por las rendijas. A.A