Adiós.

El cambio.

El adiós.

El miedo.

La ansiedad seduce al pecho desnudo que lucha por respirar.

Caer en la cuenta de la posición de testigo.

Que las nubes tapan todo el cielo, y el sol parece soñar despierto.

La tierra tiembla y los pies tropiezan torpes en los errores del pasado.

Los recuerdos golpean sordos contra el corazón y el pulso se acelera.

Solo somos aire movidos por el viento de la incertidumbre,

castigados a perseguir nuestra sombra.

La luz viene del oeste y la sombra nos persigue a nosotros.

No puedes dar la vuelta, no tiene lógica, no tiene sentido.

Los músculos se agarrotan como nudos viejos.

El alma lucha por huir.

La vista se clava en el horizonte.

Basto y monstruoso.

Devorador de sueños y esperanza.

Reclutador de esperas y lagrimas.

Conquistador de futuros rotos.

Amante de pasados castaños.

El presente abraza la espalda mojada.

Es frío. Casi duele.

Truenos de causalidad.

Cantan al error fatal y brindan al desdén.

Gritan ebrios de inmensidad, insomnio y ayuno.

La vena se agrieta y el veneno salpica el corazón.

Los ojos se cierran.

El metal es frío.

Ya no importa.

Solo somos aire movidos por el viento de la incertidumbre,

castigados a perseguir nuestra sombra.

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